Las películas de profesores son casi un género en sí, y confieso mi debilidad por este tipo de historias como amante de la docencia y del buen cine que soy.
Intentaré periódicamente hacer memoria de estas historias de profesores y hacer un análisis de las mismas desde el punto de vista educativo.
Hoy propongo la película canadiense de 2011, “Profesor Lazhar” dirigida por Philippe Falardeau y protagonizada por Mohamed Fellag.
Bachir Lazhar, de 55 años y origen argelino, es contratado casi a la desesperada y de manera accidental , como sustituto de una maestra de primaria que ha muerto en trágicas circunstancias en una escuela de Montreal. La primera misión a la que se enfrenta este profesor es ayudar a sus nuevos alumnos a superar el trauma y aceptar la realidad por dura que sea, abrirse a los demás y a saber gestionar su dolor.El propio Lazhar tiene un pasado complicado, y sabe de lo que habla, por lo que el aula se convertirá en lugar para la confidencia y las clases en prolongación de sus propias vidas. La vida se entrelaza con el aula y el aula con la vida de manera permeable y no estanca.
El carisma y la forma muy particular de enseñar de este profesor serán fundamentales para sacar adelante el curso sacudido por la pérdida de su profesora y cambiar la vida de sus jóvenes alumnos.
Esta película enlaza con la idea de la enseñanza en Inteligencia Emocional tan necesaria para los niños , como pilar fundamental para saber gestionar sus emociones . Tener a alguien en el aula que guía de manera adecuada no solo en los contenidos a aprender , si no también a los corazones y en las emociones.
Se trata de una película deliciosa , sencilla , sosegada y que a pesar del primer golpe brutal de la pérdida , la muerte , y todo lo que eso significa es profundamente optimista. A pesar de tratar con temas tan duros se hace con la dosis justa de dramatismo , de manera contenida y práctica buscando solucionar los problemas , sin omitir el buen humor. Es emocionante contemplar cómo se abren los alumnos a su profesor , como poco a poco se los va ganando hasta conseguir formar parte de ellos.
Importante también a observar en esta película las virtudes y aptitudes que debe tener el buen docente , y que de manera evidente, no siempre tienen que ver al cien por cien con lo académico. He aquí la cuestión de quien puede y debe ser profesor , pues se trata una profesión difícil y para la que hay que estar muy preparado.
En definitiva , esta excelente película que representó a Canadá en los Oscars , es una herramienta muy válida para el debate sobre los métodos educativos, la enseñanza, la inmigración , la educación en valores ,la educación inclusiva y la educación en la diversidad ,sobre la problemática de países que carecen de libertad política o de expresión, y también sobre el modo de acercarse a la realidad de la muerte y a la soledad sin miedo.
En este último punto creo que desde pequeños a los niños se les ha de hablar de la muerte con naturalidad y no creo que una sobre protección en este sentido ayude en absoluto a entender la vida y lo que significa. Todos debemos convivir con la muerte y con el hecho de que los que quieres ya nunca vuelvan.
Y, como no podía ser de otra manera, un impactante final sirve para cerrar esta película y deja al espectador conmovido y golpeado en lo más profundo. Sin duda, estamos ante una apuesta segura, una mirada llena de optimismo, una flecha directa al corazón de nuestra infancia en el que recordamos a esa persona que fue referente , que fue en mayúsculas MAESTRO.
No os la perdáis.


