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viernes, 21 de marzo de 2014

La Inteligencia Emocional : ¿la olvidada en educación?.

La lectura del libro de Daniel Goleman, Emotional Intelligence, publicado en 1995, me resultó del todo enriquecedora y me hizo reflexionar sobre sobre mí y sobre el funcionamiento de nuestra compleja sociedad a todos los niveles , como digo a nivel personal , en las relaciones laborales y sobre todo en el ámbito educativo.
 
¿Qué quiero yo para mis hijos ? ¿Cómo quiero que les eduquen? ¿Me parece fundamental que sepan controlar sus emociones ? ¿Es necesaria su inclusión en las aulas ?
Tanto me fascinó el tema y me parecía tan "marciano" que en el siglo XXI no fuese normal la aplicación de tantas técnicas como existen para educar a nuestros hijos en las emociones, que decidí desarrollar mi trabajo fin de grado de magisterio en primaria sobre este tema.
Daniel Goleman, en su libro estima que la inteligencia emocional se puede organizar en torno a cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones. Las cinco capacidades son :
  • Autoconocimiento Emocional, o conciencia de uno mismo.
  • Autocontrol Emocional o autorregulación emocional.
  • Automotivación.
  • Reconocimiento de emociones ajenas o empatía.
  •  Relaciones interpersonales . Habilidades sociales.
                                                            Fuente:http://bit.ly/OIfMxN
Solo al ver enumerados estas cinco capacidades es de sentido común que en las aulas hay que desarrollar técnicas , para el trabajo de cada una de ellas. 


Comenzando por el autoconocimiento, me encanta el episodio del libro del escritor italiano Valerio Manfredi en su novela “Alexandros. El Hijo del Sueño” ,cuenta que, Alejandro Magno, de regreso de una de sus campañas, visita la ciudad Delfos y, fascinado, se detuvo ante el santuario de Apolo y contempló las palabras esculpidas en letras de oro que pronunció Sócrates que decían: “Conócete a ti mismo”. Crátero, que lo acompañaba, le preguntó:
Alejandro Magno
“¿Qué significa esto, en tu opinión?”, Alejandro respondió: “Es evidente. Conocerse a uno mismo es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que lo rodea”.

Hecho este inciso tan ilustrativo , decir que estudios recientes dejan ver que una falta en IE puede afectar, y de hecho afecta, a los estudiantes tanto dentro como fuera del contexto escolar (Chan & Bajgar, 2001; Extremera y Fernández Berrocal, 2003).

Por tanto, ¿es posible enseñar IE? La conclusión es que no sólo es posible, sino que además es necesario para el buen desarrollo personal y académico de los estudiantes, incluir programas de IE en las escuelas.  El objetivo último debe ser educar a los alumnos a que conozcan, comuniquen, manejen y regulen sus emociones.  Los beneficios de promover la IE como parte de los programas educativos  en resumen serían:
1. Alumnos que son conscientes de sus propias emociones, y llegan a ser capaces de regularlas: el alumno es consciente del nivel de estrés que produce una determinada actividad o reto, y está psicológicamente preparado para enfrentarse a ella minimizando el impacto del estrés.
2. Maestros que no generan experiencias negativas en los alumnos,y alumnos, por otro lado, capaces de recuperarse de estas experiencias negativas cuando eventualmente se produzcan, fuera o dentro de la escuela.
3. Alumnos que mejoran su rendimiento académico, al incrementar su capacidad cognitiva por medio de la eliminación de emociones que se interpongan en el proceso educacional.
4. Alumnos sin problemas de conducta, que no necesitan agentes externos para paliar un déficit emocional, que además comunican sus emociones y las manejan antes de que éstas les dominen.
Seguiré con este tema que me encanta , y termino diciendo que si , que hay que educar las emociones y hacerlo desde el colegio, sin duda es fundamental.

martes, 11 de marzo de 2014

Película "Profesor Lazhar". Un buen profesor.

Las películas de profesores son casi un género en sí, y confieso mi debilidad por este tipo de historias como amante de la docencia y del buen cine que soy. 
Intentaré periódicamente hacer memoria de estas historias de profesores y hacer un análisis de las mismas desde el punto de vista educativo.

Hoy propongo la película canadiense de 2011, “Profesor Lazhar” dirigida por Philippe Falardeau y protagonizada por Mohamed Fellag.  


Bachir Lazhar, de 55 años y origen argelino, es contratado casi a la desesperada y de manera accidental , como sustituto de una maestra de primaria que ha muerto en trágicas circunstancias en una escuela de Montreal. La primera misión a la que se enfrenta este profesor es ayudar a sus nuevos alumnos a superar el trauma y aceptar la realidad por dura que sea, abrirse a los demás y a saber gestionar su dolor.El propio Lazhar tiene un pasado complicado, y sabe de lo que habla, por lo que el aula se convertirá en lugar para la confidencia y las clases en prolongación de sus propias vidas. La vida se entrelaza con el aula y el aula con la vida de manera permeable y no estanca. 
El carisma y la forma muy particular de enseñar de este profesor serán fundamentales para sacar adelante el curso sacudido por la pérdida de su profesora y cambiar la vida de sus jóvenes alumnos.

Esta película enlaza con la idea de la enseñanza en Inteligencia Emocional tan necesaria para los niños , como pilar fundamental para saber gestionar sus emociones . Tener a alguien en el aula que guía de manera adecuada no solo en los contenidos a aprender , si no también a los corazones y en las emociones.

Se trata de una película deliciosa , sencilla , sosegada y que a pesar del primer golpe brutal de la pérdida , la muerte , y todo lo que eso significa es profundamente optimista. A pesar de tratar con temas tan duros se hace con la dosis justa de dramatismo , de manera contenida y práctica buscando solucionar los problemas , sin omitir el buen humor. Es emocionante contemplar cómo se abren los alumnos a su profesor , como poco a poco se los va ganando hasta conseguir formar parte de ellos.

Importante también a observar en esta película las virtudes y aptitudes que debe tener el buen docente , y que de manera evidente, no siempre tienen que ver al cien por cien con lo académico. He aquí la cuestión de quien puede y debe ser profesor , pues se trata una profesión difícil y para la que hay que estar muy preparado.

En definitiva , esta excelente película que representó a Canadá en los Oscars , es una herramienta muy válida para el debate sobre los métodos educativos, la enseñanza, la inmigración , la educación en valores ,la educación inclusiva y la educación en la diversidad ,sobre la problemática de países que carecen de libertad política o de expresión, y también sobre el modo de acercarse a la realidad de la muerte y a la soledad sin miedo. 

En este último punto creo que desde pequeños a los niños se les ha de hablar de la muerte con naturalidad y no creo que una sobre protección en este sentido ayude en absoluto a entender la vida y lo que significa. Todos debemos convivir con la muerte y con el hecho de que los que quieres ya nunca vuelvan.

Y, como no podía ser de otra manera, un impactante final sirve para cerrar esta película y deja al espectador conmovido y golpeado en lo más profundo. Sin duda, estamos ante una apuesta segura, una mirada llena de optimismo, una flecha directa al corazón de nuestra infancia en el que recordamos a esa persona que fue referente , que fue en mayúsculas MAESTRO.

No os la perdáis.